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8- 1922-1928, El primer gobierno de Alvear
La economía
"La de Alvear fue una presidencia suertuda, deslizada suavemente en años de gran prosperidad, sin sobresaltos ni dificultades. El periodo 1922-1928 estuvo ubicado cómodamente entre dos crisis: la de posguerra, y la que afligió al mundo desde 1929. (...) Durante su administración, pues, no hubo grandes alteraciones económicas, ni en el país ni en el mundo. Moneda estable, ocupación plena, abundancia de vivienda, afluencia de capitales... (...) No hubo grandes conflictos sociales y se pudieron solucionar algunos entredichos como el de los cañeros...(..) Si hubiera que calificar su administración, el adjetivo que le cuadraría sería el de "correcta"." (Felix Luna "Alvear" pp 63-64)
En otro orden de cosas, aumentó la red ferroviaria, se realizaron obras para mejorar puertos y caminos, se avanza en las áreas de siembra y nuevas investigaciones fijan en este período los gérmenes originarios del proceso de industrialización argentino. La situación de los frigoríficos produce arduos debates en las cámaras, donde los legisladores yrigoyenistas mantienen su postura nacionalista.
Política Exterior
En lo referido a la política exterior, estuvo signada también por la diferenciación con el gobierno anterior, un ejemplo de esto es el regreso a la Liga de las Naciones. Sin embargo, no ocurrió mucho más que un difundido conflicto con el Vaticano por el nombramiento del Arzobispo de Buenos Aires y la firma de algunos tratados internacionales. Se recibieron importantes visitas de funcionarios extranjeros y personalidades de la cultura y las ciencias.
Cultura
En el ámbito de la cultura sigue firme la descripción hecha anteriormente, la década de 1920, en su conjunto, es de suma importancia para la cultura argentina. A la nombrada visita de Einstein, se suma la de los escritores, Pirandello y Keyserling. Aparece la revista Martín Fierro y llega el Plus Ultra. Se fundó la Casa del Teatro y se realizó la Primera Exposición Nacional del Libro.
La cuestión social
En el plano social, ya hablamos de la bonanza de la época, lo que se tradujo en avances sociales, como por ejemplo: La ley que reglamenta el trabajo de mujeres y niños (Ley 11.317), la prohibición del trabajo nocturno en panaderías (Ley 11.338), y en especial la ley 11.357 que otorga derechos civiles a las mujeres. Algunos conflictos se desataron con los estudiantes universitarios, ya que sectores del gobierno no miraban con buenos ojos los reclamos de los estudiantes. Alvear no se dejó llevar por estos, aunque los estudiantes tuvieron que hacer concesiones.
Los primeros problemas con los militares
Con este gobierno comenzaron a mostrarse las desmedidas ansias de poder por parte de algunos militares. Agustín Justo es el símbolo de ellos. Se forman varias logias militares, ideológicamente cercanas a la derecha europea, sobre todo a Primo de Rivera, que comienzan a activar políticamente hacia dentro y fuera de la institución. Tenían algo en común: el odio a Yrigoyen.
La historia demuestra que la elección de Justo como ministro fue un grave error y peor aun el permitirle hacer política a través de la presión de un supuesto malestar militar. Alvear no conocía a Justo, le fue presentado por Le Bretón. Justo guardará siempre un gran rencor por Alvear, propio de los mediocres con ínfulas de grandes hombres, y se desquitará años después enviandoló detenido a un buque de guerra primero y al exilio después
Yrigoyen y Alvear, dos concepciones políticas distintas.
En lo que Alvear siguió el ejemplo de Yrigoyen fue en el cumplimiento de la constitución, en el respeto al sistema democrático, la libertad de prensa y la tolerancia para con las más disímiles ideas. Incluso en la época de elecciones internas para la sucesión presidencial, Alvear mantuvo una estricta neutralidad.
"Pero Alvear interrumpió la obra de Yrigoyen. No tanto la obra material como la concepción que había propuesto el caudillo con un sentido de transformación nacional. (...) Quedaban como en embrión todos estos inicios. Alvear debió ser quien los continuara, aprovechando la prosperidad de la época y el definitivo predominio del radicalismo que, a su vez estaba cobrando una conciencia más clara de su papel como agente transformador del país. Prefirió un gobierno cómodo, burgués, sin sobresaltos. Y así ocurrió que cuando Yrigoyen, después de 1928, quiso retomar la gran línea de la transformación, encontró que todo era más difícil. De lo que se sigue que, el pecado del gobierno de Alvear fue el haber sido solamente correcto." (Felix Luna "Alvear" pp 64-65.)
Hacia la división del partido: Personalistas Vs Antipersonalistas
Pronto, apenas asumida la presidencia, la prensa comenzó a aventurar disidencias entre Alvear e Yrigoyen. Estas también fueron propugnadas, por los antiyrigoyenistas, quiénes comenzaron a rodear al nuevo presidente. Además objetivamente, como vimos anteriormente, existían diferencias entre ambos, tanto personales, de estilo como políticas.
Desde fines de 1923, con la asunción en el ministerio del Interior, de Vicente Gallo, quedaba claro el apoyo de Alvear a los sectores antipersonalistas. Gallo era uno de los más activos antiyrigoyenistas, estos recibieron la señal de guerra y contestaron con una dura oposición desde sus bloques en el Congreso. En el año 1924 se divide el radicalismo.
Los sectores antipersonalistas que quieren conducir la "refundación" del partido son derrotados por el yrigoyenismo, primero en elecciones internas y luego en las generales. La estrategia de Alvear de nombrar ministros con personalidad pronto le traerá más de un dolor de cabeza. Con Gallo y Le Bretón a la cabeza comienza un movimiento tendiente a intervenir la provincia de Buenos Aires, gobernada por José Luis Cantilo y bastión de los yrigoyenistas. A los ojos de los antipersonalistas, la única forma de afrontar una elección presidencial con ciertas chances era desactivar el formidable aparato electoral armado desde el Comité Provincial.
Alvear se negará una tras otra vez a tomar una resolución que rompía todas las formas de convivencia política. Cuando la presión de los antiyrigoyenistas se hace insoportable, Alvear le grita a Le Bretón: "Yo no te he llamado para presidente sino para que colabores conmigo y agregó: "A mi no me vengan a joder. Arréglense solos y ganen si son más!". Finalmente Gallo renuncia y es reemplazado por otro antipersonalista, José P. Tamborini, que a diferencia de la primera, es más conciliador y como viejo radical no quiere la fractura del partido.
Alvear que en un principio dio luz verde a la escisión, no quiere llegar a la ruptura partidaria y comienzan tibios intentos de acercamientos entre ambos sectores. Sin embargo algunos sectores del antipersonalistas están dispuestos a enfrentar a Yrigoyen con Alvear o sin él. El radicalismo así, no se divide, se esta depurando de los sectores más conservadores.
Los antipersonalistas nominan la formula Melo-Gallo y comienzan a sumar fuerzas por derecha, sobre todo los viejos sectores conservadores, el llamado Frente Unido comenzó una gran campaña electoral, sobre todo en los medios de comunicación. Pero las elecciones legislativas y de gobernador que se realizaron desde 1926, comenzaban a mostrar al radicalismo como una fuerza incontenible, los conservadores culpaban a Alvear por no intervenir Buenos Aires y Córdoba, la vuelta de Yrigoyen era un secreto a voces.
El regreso del Caudillo
Mientras tanto, y otra vez sobre la hora, comienza el proceso para elegir la formula radical, el Comité Nacional se reúne en el Teatro Opera, luego de varios días de sesión y en una sala llena con gente afuera que pugnaba por entrar "... se levanta Leopoldo Bard y pide que Hipólito Yrigoyen sea aclamado candidato a presidente. Fue una explosión. Se canta el Himno Nacional, revolotean banderas y pañuelos durante varios minutos. Yrigoyen! Yrigoyen! Es inútil votar." (Felix L una "Yrigoyen" pp. 386) Para acompañarlo es electo el Dr. Francisco Beiro.
En algunas provincias, como San Juan, La Rioja o Mendoza, con gobiernos opositores a la UCR, se desata sobre esta una serie de persecuciones y proscripciones que llevan a Yrigoyen a pedir la abstención de los radicales de dichas provincias por su propia seguridad, sin embargo llegado el día de las elecciones, el triunfo es abrumador, la UCR triunfa en todo el país. Con el aparato del estado en manos de los antipersonalistas se realiza un verdadero plebiscito, los resultados finales hablan por si mismos: Yrigoyen-Beiró: 838.583, Melo-Gallo: 414.026, los socialistas Bravo-Repetto 64.985 sufragios. Yrigoyen volvía al gobierno nuevamente cargando sobre sus espaldas con 76 años, pero "Si la presidencia de Yrigoyen podría resultar poco conveniente por su edad, la de Melo hubiera resultado desastrosa por lo que representaba y defendía. Por eso, si en 1916 la candidatura del caudillo había sido necesaria, en 1928 era absolutamente imprescindible..." (Felix Luna "Yrigoyen" pp 388-389)
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